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Cuál filamento elegir para tu pieza

PLA, PETG, ABS o TPU. La diferencia práctica entre los cuatro, y cómo decidir en treinta segundos sin tener que aprenderse las fichas técnicas.

Si sólo quieres la respuesta corta:

  • Prototipo o pieza de clase que no va a sufrir → PLA
  • Pieza que va a cargar peso o recibir golpes → PETG
  • Pieza que va a estar cerca de calor → ABS
  • Pieza que se dobla → TPU

Si quieres entender por qué, sigue leyendo.

PLA: el que imprime bien y no da problemas

Es el más fácil y el más barato, y por eso es el que usas para casi todo mientras estás aprendiendo. Sale rígido, con buen detalle y sin olor.

Su límite es el calor. Se ablanda alrededor de los 55 °C, y eso es menos de lo que parece: el interior de un coche estacionado al sol en Ensenada pasa de esa temperatura sin problema. Una pieza de PLA olvidada en el tablero se deforma sola.

Tampoco es tenaz. Aguanta bien la presión pero se rompe de golpe cuando cede — no se dobla antes, truena.

Úsalo para: maquetas, carcasas de exhibición, prototipos de forma, piezas para entregar una práctica.

PETG: el que usas cuando la pieza va a trabajar

Es el punto medio, y en la práctica es el que más deberías estar usando. Casi tan fácil de imprimir como el PLA, pero mucho más tenaz: se dobla antes de romperse, que es justo lo que quieres en un soporte o un chasis.

Aguanta unos 75 °C y resiste la humedad mejor que los demás.

A cambio pide un poco más de cuidado. Tiende a dejar hilos finos entre las partes de la pieza; se quitan con una pistola de calor o simplemente con los dedos.

Úsalo para: chasis de robot, soportes de sensores, engranes, carcasas que alguien va a abrir y cerrar seguido.

ABS: el que aguanta calor y se puede acabar

Llega a unos 100 °C sin deformarse y tiene una ventaja que los otros no: se puede lijar y pegar con acetona, e incluso alisar con vapor de acetona para que la pieza pierda las capas y parezca inyectada.

Su problema es imprimirlo. Se contrae al enfriarse, y esa contracción despega las esquinas de la cama y agrieta las piezas grandes por dentro. Necesita cama caliente y, de preferencia, encierro.

Úsalo para: piezas cerca de un motor o una fuente, cosas que vas a lijar y pintar, mecanismos que necesitan tolerancia fina después de acabado.

TPU: el que se dobla

Es una goma. Se estira, se comprime y vuelve a su forma. No hay otro material que haga eso.

Imprime lento porque el filamento se dobla dentro del extrusor en vez de empujar, y por eso cuesta más por gramo aunque el carrete parezca igual.

Úsalo para: empaques y sellos, amortiguadores, llantas de robot, fundas, patas antiderrapantes.

Cómo decidir en la práctica

Hazte estas tres preguntas, en orden:

  1. ¿Se va a doblar a propósito? Si sí, TPU. Fin.
  2. ¿Va a estar arriba de 50 °C? Si sí, ABS.
  3. ¿Va a cargar peso, recibir golpes o usarse a diario? Si sí, PETG.

Si contestaste que no a las tres, usa PLA — es más barato, imprime mejor y te va a dar mejor acabado.

Sobre el relleno

El material no es lo único que define qué tan fuerte sale la pieza. El relleno —el porcentaje de material dentro de la pieza— importa tanto o más.

Y aquí hay algo que confunde a todos: una pieza al 20 % de relleno no usa el 20 % del material. Las paredes, la base y la tapa siempre van macizas. En piezas chicas esa cáscara puede ser la mitad del peso total.

Por eso subir de 20 % a 40 % encarece mucho menos de lo que parece, y bajar de 20 % a 10 % ahorra mucho menos de lo que esperas.

Como referencia práctica:

Relleno Para qué
10 % Maquetas, piezas decorativas
20 % La mayoría de los proyectos
40 % Soportes y piezas con carga
80 % o más Piezas mecánicas exigentes

Arriba del 50 % los rendimientos caen rápido: pagas mucho más material por bastante poca resistencia adicional. Casi siempre es mejor rediseñar la pieza con más pared que subir el relleno.


Si ya tienes tu archivo, el cotizador te dice cuánto material lleva y cuánto cuesta con cada material — puedes cambiar entre los cuatro y ver la diferencia en el precio antes de decidir.